Hoy en día 2 de julio, las cooperativas de todo el mundo celebran la edición número 100 del Día Internacional de las Cooperativas. El eslogan elegido ha sido “Las cooperativas construyen un mundo mejor”. El cooperativismo es un modelo económico que se basa, entre otros aspectos, en el reparto más justo de la riqueza según establece la Organización de las Naciones Unidas. Este tipo de organización que busca ser democrática desarrolla su actividad en diferentes sectores económicos y basan su proceso productivo en pilares como la justicia social y la ética.

Desde 1923, se celebra el Día de las cooperativas pero no fue hasta 1995, el año del centenario de la ACI, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas lo proclamó oficialmente como el Día Internacional. Se estableció su celebración, de manera anual, el primer sábado de julio. El objetivo es dar a conocer las cooperativas y promover los ideales del movimiento, como la solidaridad internacional, la eficiencia económica, la igualdad o la paz mundial.

Es este el modelo sobre el que se desarrolla Castell d’Or, un grupo formado por un total de 16 cooperativas del mundo vitivinícola del territorio catalán, cooperativas que en muchos casos cuentan con más de 100 años de historia y tradición. Así, por ejemplo, la Cooperativa la Granada, hace tan solo unos días, celebraba su centenario. Esta es una muestra de la responsabilidad y el legado que implica trabajar con un modelo nacido hace muchas generaciones atrás.

Castell d’Or forma parte de la a Federación de Cooperativas Agrarias de Cataluña (FCAC), organismo que vela por el impacto social, la protección del medio ambiente, el territorio, la cooperación o la solidaridad. Castell d’Or se identifica plenamente con la filosofía cooperativista dado que busca proteger y poner en valor la figura del agricultor.

El grupo tiene el firme compromiso de velar por las personas que forman parte del proceso de elaboración del vino, del territorio y de la cultura agrícola. Quiere apoyar a un sector básico para comarcas como Barcelona, Penedès, Alt Camp o la Conca de Barberà, entre otros, y que la agricultura sea una profesión de futuro que contemple un relevo generacional.