Cada vez más mesas navideñas apuestan por el Cava de principio a fin. No solo para el brindis o los postres, sino también para el aperitivo, el marisco, el pescado e incluso platos principales.
Si este es tu caso, el cálculo cambia ligeramente… pero sigue siendo sencillo.
El Cava como vino gastronómico en Navidad
El cava —y especialmente los Cavas reserva— tiene estructura, frescura y complejidad suficientes para acompañar toda la comida. Funciona muy bien con:
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Aperitivos y entrantes
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Mariscos y pescados
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Carnes blancas y platos festivos
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Quesos y sobremesa
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Una botella (6 copas) cubre cómodamente a 3 personas
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El cava se disfruta con más calma, no de forma continua
Una botella de Cava para cada 3 personas
Este es el estándar más equilibrado cuando el Cava tiene protagonismo, pero no es el único vino en mesa.
Cuánto Cava comprar según el número de invitados
Pensando en una comida o cena navideña donde:
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El cava se sirve desde el aperitivo
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Se combina con algún otro vino
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Se utilizan cavas brut o reserva
Las cantidades recomendadas serían:
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4 personas → 1–2 botellas
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6 personas → 2 botellas
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8 personas → 3 botellas
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10 personas → 3–4 botellas
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12 personas → 4 botellas
Si usas varios tipos de cava (sin cambiar cantidades)
La estrategia de combinar estilos sigue siendo válida y no obliga a aumentar el número total de botellas:
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Cava brut o brut nature → aperitivo y entrantes
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Cava reserva → platos principales
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Una botella especial Gran Reserva→ sobremesa o brindis
El consumo se reparte, pero el total se mantiene en torno a : 1 botella por cada 3 personas
Por qué este cálculo funciona mejor en Navidad
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Las comidas navideñas son largas, pero no todo el tiempo se bebe cava
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Los cavas reserva se disfrutan despacio
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Suele haber otros vinos en la mesa
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Se evita tanto el exceso como quedarse corto
Y, aun así, sigue siendo válido el principio navideño: mejor redondear ligeramente al alza que quedarse sin cava.
Resumen
En una comida o cena navideña en la que el Cava acompaña buena parte del menú y se combina con otros vinos, lo más equilibrado es calcular una botella de cava para cada tres personas. Con este consumo, una mesa de unas diez personas suele necesitar entre tres y cuatro botellas, suficiente para disfrutar sin prisas y sin quedarse corto.
Este planteamiento funciona especialmente bien con Cava Reservas como la gama que ofrece Castell d’Or, que tienen estructura y complejidad para acompañar entrantes, platos principales y sobremesa. Porque en Navidad el cava no es solo el vino del brindis final: es un vino gastronómico, pensado para estar presente en la mesa y acompañar la comida de principio a fin.