Se acerca Semana Santa y ya podemos observar, desde hace días, en muchos escaparates uno de los dulces más típicos de estas fechas: La Mona de Pascua. Cada Lunes de Pascua miles de niños y niñas reciben una mona de parte de sus padrinos y madrinas, una tradición que se celebra año tras año coincidiendo con el último día de la Semana Santa. La mona tradicional es un pastel en forma de roscón, de coca azucarada, con huevos duros. El número de huevos venía determinado por la edad del niño, debía haber tantos huevos como años tenga. La tradición se mantenía, históricamente, hasta que los ahijados recibían la primera comunión. La presencia de chocolate en la mona es una incorporación moderna, introducida en Barcelona en torno al 1930. Aun así, el chocolate se ha convertido, actualmente, en el protagonista de esta tradición. Pero, ¿qué cava escoger para tomar con la Mona de Pascua?
La tradición de regalar la mona de Pascua tiene sus raíces en la antigua Roma, donde se acostumbraba a obsequiar con panes dulces y huevos a los amigos y familiares durante las festividades de la primavera. En Cataluña, la mona ha acontecido una verdadera obra de arte de la pastelería, y los maestros pasteleros se esfuerzan cada año a crear diseños cada vez más sofisticados y elaborados así como a sorprender grandes y pequeños. Es un dulce tradicionalmente dedicado a los niños, pero que en realidad se disfruta en familia.
Y el Cava es una bebida que, por sus características, puede acompañar a la perfección una celebración familiar como ésta. A la hora de elegir el cava más adecuado para acompañar un dulce como el de la mona de Pascua, es importante tener en cuenta algunos factores como el nivel de dulzura de la mona y el tipo de ingredientes que se hayan utilizado en su preparación.
Maridar cava y chocolate puede ser una experiencia deliciosa y sofisticada que combina los sabores y las burbujas del cava con los ricos y complejos aromas del chocolate. Pero, ¿qué cava elegir con la Mona de Pascua?
- Si se trata de un chocolate negro con un alto contenido de cacao, se recomienda un cava brut nature o un brut, dado que tienen una acidez más elevada y pueden contrastar con el sabor amargo del chocolate. En particular, el cava brut nature es aquel que no lleva azúcar residual. Es el Cava en estado puro: limpio y brillante, de entrada fresca. Proponemos el Cava Brut Nature de Flama d’Or con aromas de fruta verde y ligeras notas anisados, que nos aportará un exquisito contraste.
- Si se trata de un chocolate con leche o un chocolate más dulce, se recomienda un cava semiseco o incluso un cava dulce, que pueden equilibrar el sabor dulce del chocolate. El Cava Semi Seco incorpora un punto de azúcar añadido, entre 32-50 G/L, característica que lo convierte en acompañante ideal por los postres. Apostamos por el Cava Cabaret Semi Seco, un cava fresco, con notas de fruta y flores silvestres, de delicada dulzura.
En resumen, para maridar correctamente la mona de Pascua es importante considerar el nivel de dulzura y amargura del chocolate, y elegir un cava seco, con una acidez equilibrada y con burbujas finas. El más relevante para asegurar el éxito de este maridaje es apostar por la calidad del producto. Elegir un producto artesanal de pastelería y un cava catalán de proximidad y calidad, elaborado con el producto de la tierra, como los que os ofrecemos desde Castell d’Or.




